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Visita la Alcazaba de Antequera
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Antequera es un municipio que destaca por su variado patrimonio, desde los famosos dólmenes hasta la Alcazaba. La Alcazaba de Antequera, es la imponente fortaleza que corona la ciudad, que nos invita a adentrarnos en los entresijos de la historia de esta región. En este artículo, desde Finca Eslava te llevaremos a exploramos las murallas de la Alcazaba y a descubrir su crucial papel en el devenir histórico de la península ibérica.

Los orígenes de la Alcazaba de Antequera

La historia de la Alcazaba de Antequera se remonta a épocas antiguas y misteriosas. Aunque sus orígenes romanos y visigodos no están claramente definidos, su importancia se aclara en la era andalusí. A partir del siglo IX, durante el Emirato de Córdoba, la Alcazaba comenzó a tomar forma como una zona fortificada. Sin embargo, fue durante la época de los reinos taifas cuando la fortaleza adquirió una importancia defensiva considerable.

Con la expansión del reino hammudí de Málaga, la Alcazaba se convirtió en un bastión clave para enfrentar las amenazas de la taifa de Granada. En el siglo XI, el poeta Semuel ibn Nagrella menciona la existencia de la Alcazaba, consolidando su lugar en la historia. A medida que Madinat Antaqira (nombre con el que se conocía a Antequera por aquel entonces) crecía, también lo hacía la Alcazaba. Así, se convirtió en un punto destacado en un tiempo de conflictos.

Época cristiana

El siglo XIII marcó un cambio crucial para la Alcazaba y Antequera en su conjunto. En un momento en que el territorio musulmán se reducía al Reino nazarí de Granada, la Alcazaba se consolidó como un punto defensivo de gran importancia. Las murallas se fortificaron, se construyó una barbacana y una coracha y la Alcazaba se convirtió en una "ciudad fuerte". Incluso el intento del Rey Pedro I de tomar la ciudad fue en vano.

Finalmente, en 1410, tras 5 meses de asedio, la Alcazaba cayó en manos cristianas. Fernando de Trastámara pasó a ser conocido como Fernando de Antequera, dejando su huella en la historia local. Asimismo, la Alcazaba se transformó en respuesta a esta nueva realidad. En el siglo XVI, la Torre del Homenaje se corona con un templete-campanario y un reloj conocido como el reloj de Papabellotas.

Renovación y descubrimientos

En la actualidad, la Alcazaba sigue siendo un faro de la historia y la restauración está en curso. Distintas campañas arqueológicas han revelado nuevos aspectos del recinto amurallado y la barbacana. Por otro lado, también se han descubierto torres y espacios funerarios de origen romano, añadiendo capas de historia a este antiguo monumento.

Además, las construcciones medievales y cristianas en la zona de la medina están siendo estudiadas y restauradas también. La Casa Consistorial y la Casa del Corregidor son ejemplos destacados de este patrimonio. Junto a la Alcazaba, la Real Colegiata de Santa María La Mayor, de estilo renacentista, brilla como otro testimonio del glorioso de Antequera. Su visita es muy recomendable también.

Una aventura en el tiempo en Antequera

Ya lo ves, si estás buscando qué hacer en Antequera, una visita a la Alcazaba es imprescindible. Este testigo de la historia es un portal al pasado, un recordatorio de los conflictos y las transformaciones que moldearon la región. Y, por su puesto, tampoco puedes olvidar explorar los dólmenes de Antequera y la Real Colegiata. Juntos, ofrecen una experiencia única que no encontrarás en ningún otro lugar de España.

Como siempre, nuestro hotel Finca Eslava es el punto de partida perfecto para cualquier visita a los monumentos de Antequera y sus alrededores. Y es que nuestra ubicación es un lugar con mucha historia, pues nos encontramos en un cortijo andaluz del siglo XVIII. ¿Te lo perderás? ¡Reserva ya tu habitación!